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El sector turístico cerró julio con 485.559 pernoctas y afronta este mes con temor
Siete de cada diez plazas turísticas en las Rías Baixas se llenaron durante el pasado mes de julio, a lo largo del cual un total de 485.559 personas pernoctaron en los establecimientos de Pontevedra, según los datos del Instituto de Estudios Turísticos, que un verano más sitúa a la provincia a la cabeza del turismo gallego, seguida de A Coruña con 350.622 estancias durante ese mismo periodo.
Si en la primera mitad de la temporada estival el sector ha resistido la crisis, aún constatando un importante bajón del consumo (la inversión en gastronomía, ocio o servicios ha caído un 10%), la previsión para agosto es menos optimista.
Francisco González López, presidente del Consorcio de Empresarios Turísticos de Sanxenxo (que representa a unas 200 empresas del sector), apuntó ayer que "sin datos reales que se verán a final de mes la impresión de la primera quincena de agosto es buena, pero será en esta segunda quincena cuando en realidad se decida todo".
Ese todo depende del buen tiempo. "Si no acompaña y continúa lloviendo agosto no va a ser bueno, cuando es el mes central del turismo", indica el responsable del CETS.
En los últimos años ha cambiado sensiblemente el modelo vacacional y en la actualidad los profesionales constatan que las reservas se realizan "a última hora", indican, "con apenas días de antelación y para estancias muy cortas, de modo que si unos días antes se anuncia lluvia lo que hacen es no reservar o directamente anular".
A mayores, el 70% de los turistas que llega a la provincia lo hace en su vehículo particular (es decir, no forma parte de grupos o excursiones concertadas), de modo que puede alterar su ruta en el último momento para evitar, llegado el caso, el mal tiempo.
Durante el pasado mes se produjo incluso un ligero incremento del turismo (1,41%) en toda Galicia con respecto a julio de 2007. En las Rías Baixas apenas se dejó sentir la crisis en las reservas (en Sanxenxo las pernoctas cayeron alrededor de un 2%, especialmente en establecimientos de dos y tres estrellas y en los campings, un descenso que el sector asegura que era esperado ante la situación de desaceleración) pero sí en los servicios tiempo libre y gastronomía asociados. En este caso el desplome del consumo ronda el 25% en los dos últimos años.

Faro de Vigo