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Los hosteleros dan por perdida la primera quincena de julio, que se inicia con ocupaciones del 35%
Las expectativas ya no eran las mejores y el mal tiempo de los últimos días en la comarca parece que ha contribuido de forma determinante a que el arranque del mes de julio haya sido más bien nefasto para los intereses del sector hotelero, tanto en Pontevedra capital como en uno de los principales destinos turísticos de Galicia como es Sanxenxo. De hecho, José María De Cabo, presidente de la Asociación de Hoteleros de Pontevedra, explica que los niveles de ocupación de estos primeros días del mes de julio son muy parecidos a los de un mes de junio que también fue bastante discreto a consecuencia de la crisis y la climatología. Si el mes pasado la ocupación rondó el 25 o el 30% en la capital, la llegada del mes de julio hasta el momento no ha supuesto un fuerte incremento de las pernoctaciones, que ahora mismo se situarían entre un 25 y un 30%.
Tal y como explica De Cabo, la primera quincena de julio parece darse por perdida y ahora el sector espera que el clima acompañe y se produzca una recuperación en la segunda quincena del mes en vigor y durante los meses de agosto y septiembre. De lo contrario, un sector como el del turismo que mueve en la provincia 1.800 millones de euros al año podría quedar seriamente tocado. Y es que es a lo largo de esta temporada alta en la que se obtienen la mayor parte de los beneficios del año.
Un mal tiempo que no solo se está traduciendo en lluvia, sino en unas temperaturas medias más bajas de lo habitual en Pontevedra, en donde los termómetros suelen marcar unos 4 grados más de media a estas alturas del año. Parece que en los próximos días se apunta a una cierta mejoría que se espera contribuya a a relanzar el sector. No obstante, la realidad en los primeros días de julio es que el tiempo y, como consecuencia, "los números están siendo malos", reconocen los hosteleros de la capital.
Con todo, De Cabo no quiere caer en el error de culpar del bajón del negocio únicamente a una caprichosa climatología que dejó la comarca completamente seca en febrero y que ahora se muestra prolífica en lluvias. "El factor determinante sigue siendo la situación económica", explica el presidente de la Asociación de Hoteleros de Pontevedra. Las Rías Baixas cuentan con un handicap a mayores con respecto a otras zonas del Mediterráneo o insulares en las que los hoteles se nutren eminentemente de turistas procedentes de distintos puntos de Europa, como los países nórdicos, Alemania o Gran Bretaña. Se trata de países en los que la difícil situación económica no parece estar haciendo tanto daño como en España y no hay que olvidad que "nosotros nos alimentamos mucho del mercado nacional y parece que esto también lo estamos notando un poco".
Difícil pronóstico
Por este motivo, De Cabo no se atreve a dar una previsión de ocupación de cara al verano. "Estamos asistiendo a un escenario nuevo, en el que desde hace unos años la mayoría de las reservas se realizan a última hora lo que dificulta realizar cualquier pronóstico. Yo espero que esto se reactive, pero es más un deseo que una afirmación basada en datos fehacientes", explica el presidente de los hosteleros pontevedreses.
De Cabo alerta de que esta situación lleva consigo otros daños colaterales como es una caída en los precios de entre un 20 y un 30% para intentar captar clientes. "Esto tampoco es bueno ya que esta es la temporada que tiene el sector para resarcirse un poco".
También en Sanxenxo reconocen que el inicio de temporada no está siendo bueno. Francisco González, presidente del Consorcio de Empresarios Turísticos de Sanxenxo explica que "las cosas no van como esperábamos". González recuerda que, sin ser temporada alta, los meses de mayo y junio suponían una aportación nada desdeñable al volumen de negocio anual. En mayo el tiempo no ha acompañado, en junio tampoco "y estos primeros días de julio están siendo realmente malos", reconoce el presidente del CETS. "Con esta situación económica la gente selecciona y fracciona mucho más sus vacaciones y si ven que no pueden disfrutar del sol se echan atrás", añade. En Poio fuentes municipales también explicaban que la ocupación en este inicio de verano es de un flojo 35%.
Así las cosas, Francisco González no renuncia a que a partir de esta semana el tiempo mejore y la segunda quincena de julio suponga ya el despegue definitivo de la temporada estival. Por ello, apuesta por continuar manteniendo ese sello de turismo de calidad que tienen las Rías Baixas y que permite fidelizar a muchos clientes.
La Vuelta
Eventos como la Vuelta a España pueden resultar un aliciente que permita al sector soportar mejor la actual situación de crisis. No obstante, De Cabo advierte de que la competición ciclista no será la panacea: "Puede dar una ocupación total de cuatro días pero tampoco va a solucionar la temporada". Por lo tanto, si el sector quiere salvar el verano es necesario que las pernoctaciones comiencen a incrementarse desde ya. "Esperemos que sea así", reflexiona De Cabo, no en vano estamos hablando de un sector que da trabajo a 40.000 personas en la provincia.

Faro de Vigo
09/07/2012