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Emilio Duro: «Intento no dramatizar la vida»
En un vídeo que arrasa en la Red, Emilio Duró cuenta que fue a los 32 años (hoy tiene 51) cuando le cambió el chip vital. Era directivo en una importante empresa de yogures y un día tuvo un buen susto. Cuando iba en la ambulancia, pensó: «Mira que si te mueres por culpa de los resultados del yogur desnatado...». A partir de ahí este consultor, que trabaja para destacadas empresas del país, empezó a reflexionar sobre la felicidad. Y sobre cómo gestionar el optimismo y la ilusión en épocas de cambio habló ayer en el Foro de Turismo de Sanxenxo.

¿A mal tiempo hay que poner buena cara? «Bueno, no tanto -contesta-. Yo vengo de un mundo empresarial y se me ha colocado la etiqueta de optimismo, pero no es mi trabajo. Lo que voy es a intentar conversar con los asistentes y ver cómo podemos salir de esta situación que tenemos. Es hora de dejar de quejarnos y ponernos a trabajar». Como dice, «la vida es una carrera hacia la muerte, y con lo corta que es, tenemos que sacar el máximo provecho de ella, vivir del presente, porque los problemas graves en la vida vienen un martes a las tres de la tarde, cuando menos te lo esperas». «Yo soy como todo el mundo -añade-, hay días que me como la vida y otros que la vida me come a mí. Hay días que estoy feliz y otros que no me levantaría. Aquí la piedra filosofal no la tiene nadie. Lo intentamos con mejor o peor fortuna».

Pero lo que sí tiene claro es que los tiempos que estamos viviendo «son como cualquier otra etapa que hemos tenido». «Es cierto que estamos pasando una situación económica difícil, pero fue peor la que pasaron nuestros abuelos, bisabuelos y padres -afirma-. Con lo cual intento no dramatizar la vida. El tema del optimismo no viene tanto en sonreír, sino en cómo afrontas la vida. Hay gente que afronta la parte de lo que se puede hacer, afronta el presente, y es a la que se denomina optimista, y hay gente que busca culpables, la pesimista. Como el pasado no se puede cambiar, desde él se puede observar, pero no nos puede condicionar los hechos futuros. Los modelos que hemos llevado hasta hoy no van a servir. Debemos hacer un proceso de desaprendizaje, de adaptación, porque, por ejemplo, no podemos pensar que el turismo de Sanxenxo puede ser dirigido como hace treinta años».

Duró no está de acuerdo en que los ciudadanos solo sean víctimas de esta crisis. «Hay personas que con el mismo trabajo que otras son más felices, o hay gente que tiene el mismo establecimiento y le va mejor que al de al lado, lo que dice que algo tendremos que hacer nosotros a nivel individual. La frase «me han suspendido» tiene que sustituirse por «suspendí». Porque si has suspendido, puedes aprobar. Si te han suspendido, no puedes hacer nada. Creo que culpa no tiene nadie. Lo que tenemos es la responsabilidad de cambiarlo... A mí me encantó el presidente de Mercadona cuando dijo que es hora de ponerse a trabajar. ¿Es que no trabajamos? «Es cierto que sí, pero por los resultados que estamos teniendo quizá no vamos en la dirección adecuada. Si tú llevas diez años suspendiendo un examen, tendrás que cambiar de temario o de asignatura».

Debemos subir el «nivel medio» del coeficiente de optimismo, algo difícil, como reconoce, por ejemplo, para una persona que está en paro y con hijos. «Es muy difícil dar consejos a nadie, y sobre todo cuando la vida no te va como quieres, es más difícil ver la parte positiva -subraya-. Pero sabemos que somos los elegidos de millones de años de evolución. Entonces a esa persona, ¿qué le voy a decir? Pues bueno, lo primero es que la pena no educa. Decirle pobrecito no sirve para nada, solo para desmoralizarle. Ante esta circunstancia, cojamos el toro por los cuernos y a ver qué podemos hacer».

La Voz de Galicia
09/06/2012